Fellows in Focus

Decodificar la corrupción en el desarrollo económico urbano

Por Jon Gorey, February 5, 2026

El Instituto Lincoln ofrece diversas oportunidades para investigadores que se encuentran a inicios o mitad de sus carreras. En esta serie, hacemos un seguimiento de nuestros becarios para conocer más sobre su trabajo.

Hace varios años, se dio a conocer una importante operación encubierta del FBI en Tallahassee, Florida. Los agentes federales se habían infiltrado en el gobierno de la ciudad, haciéndose pasar por promotores inmobiliarios, y sobornaron con éxito a los funcionarios de desarrollo económico local para ganar votos y contratos.

Kerry Fang, que enseñaba en la Universidad Estatal de Florida en Tallahassee en ese momento, observó cómo se producían múltiples arrestos y se dictaban condenas. Y en la valiosa colección de correspondencia por correo electrónico, registros de reuniones y otras pruebas presentadas que se hicieron públicas, Fang, ahora profesora adjunta de Planeamiento Urbano en la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, vio una valiosa oportunidad de investigación.

“Pude obtener todo ese material, que es especialmente rico y difícil de encontrar, y analizar la existencia de patrones específicos de comunicación en proyectos de corrupción. ¿Podemos ver algunas pistas de corrupción en los intercambios de correos electrónicos?”, comenta Fang. “Ahora estoy trabajando en un libro que analiza la corrupción en los proyectos de desarrollo económico en su conjunto, porque, desafortunadamente, en realidad es más común de lo que pensamos”.

¿El título del libro? “El título provisional es The Most F—d Up Place: An Anatomy of Corruption in Urban Economic Development (El lugar más j—dido: anatomía de la corrupción en el desarrollo económico urbano)”, agrega Fang. La blasfemia proviene de la colorida descripción de la causa de Tallahassee por parte de un agente del FBI.

Fang comenta que sus estudiantes en ese entonces estaban consternados, desalentados y motivados por el escándalo de corrupción. “Estoy muy orgullosa de algunos de mis antiguos estudiantes en el estado de Florida, porque me escucharon hablar de esto en clase y se enojaron”, agrega. “Una de mis exalumnas se postuló para la oficina del comisionado de la ciudad en Tallahassee, y ahora se enorgullece de ser parte de la oficina del comisionado de la ciudad”.

En 2020, Fang recibió una beca internacional del programa de China del Instituto Lincoln de Políticas de Suelo para estudiar los impactos de la tenencia del suelo en la salud de los niños en la China rural. La investigación de su documento de trabajo resultante se publicó el año pasado en la revista revisada por pares Feminist Economics.

En esta conversación, que se editó por motivos de longitud y claridad, Fang comparte más información de su investigación, por qué los planificadores deben aprender a navegar la política local y por qué considera que la acción y la investigación son antídotos contra la desesperanza.

JON GOREY: ¿Cuál es el enfoque general de la investigación? ¿Y cómo cree que la beca del Instituto Lincoln contribuyó en ese trabajo?

KERRY FANG: El enfoque principal de mi investigación es la política de uso de suelo y su impacto en la equidad y la sostenibilidad, así como la política de desarrollo económico. Ambos campos son pilares muy, muy importantes del urbanismo, y también tienen una conexión estrecha entre sí.

La beca Lincoln me ayudó muchísimo. Al criarme en China [donde, antes de 2003, los derechos colectivos de uso del suelo en las aldeas rurales solían asignarse por tamaño de hogar y redistribuirse de forma periódica], la pregunta particular que me interesaba era: ¿la prohibición de la redistribución de los derechos de uso del suelo, que tenía como objetivo poner fin a la inestabilidad de los hogares rurales, tiene consecuencias no deseadas al negar los derechos al uso del suelo a las mujeres y los niños que llegaron a una aldea después de la prohibición? ¿Esta situación afectaría su posición dentro de la familia, y afecta la forma en que la familia distribuye los recursos?

Gran parte de la investigación previa se centró en la familia en su conjunto, con la siguiente premisa: si la familia se beneficia, todos se benefician. Todos sabemos que no es eso lo que sucede ¿Quién es el jefe de la familia, quién está en verdad a cargo de los recursos de la familia? En especial en el contexto de la China rural, el hombre de la casa es el que tendrá los recursos, y ahora también puede ser el único que puede gozar de los derechos sobre el uso del suelo. ¿Y qué significa eso?

Me fascinó la pregunta y, con la beca Lincoln, pude hacer la encuesta y preguntar explícitamente quién tiene derechos sobre el suelo dentro de un hogar, y analizar cómo eso afecta la distribución de recursos y la salud de los niños, que se está convirtiendo en un problema en China. Descubrí que, cuando se les niega a los niños los derechos sobre el suelo, su salud se deteriora y es más probable que sean obesos. Si la esposa, es decir la madre, tiene derechos sobre el suelo, es más probable que la familia tenga una mejor cobertura de salud. Y si una niña tiene derechos sobre el suelo, es más probable que el padre pase tiempo con su hija.

JG: ¿En qué está trabajando ahora o en qué le gustaría trabajar a futuro?

KF: Respecto del uso del suelo, siempre analicé la transferencia de los derechos de desarrollo. [Mientras estaba en la Universidad Estatal de Florida], comencé a colaborar con otros académicos que están muy interesados en la adaptación costera, y comencé a considerar el uso de la transferencia de los derechos de desarrollo como una herramienta para facilitar la adaptación costera. Porque, en teoría, es la herramienta que puede transferir los derechos de desarrollo de las áreas de alto riesgo a las áreas de menor riesgo. Entonces, tiene sentido, pero las aplicaciones prácticas son muy escasas.

Solo hay un puñado de programas con aplicaciones en los Estados Unidos. Hasta ahora, hubo estudios teóricos o estudios de caso individuales que no rastrearon en forma sistemática el desempeño o los diversos desafíos a los que se enfrentaron. Es por eso que comencé este trabajo, para en verdad analizar estas aplicaciones existentes del uso de la transferencia de los derechos de desarrollo para la adaptación costera y realizar un seguimiento sistemático de su desempeño.

En el otro frente del desarrollo económico, analicé cómo los planificadores se comunican con los políticos y si la comunicación modelará las decisiones de estos últimos. También estoy colaborando con algunos científicos informáticos para hacer un poco de minería de texto en los intercambios de correo electrónico de la causa Tallahassee, para tratar de ver si podemos encontrar pistas de corrupción en este material. ¿Es posible detectar la corrupción a partir de estos intercambios?

Durante muchos años, estudié economía desde una perspectiva más racional. Somos planificadores racionales que tratan de descubrir lo que es mejor para la ciudad, hacemos análisis de costo-beneficio para proyectos públicos a fin de determinar qué es lo correcto para la ciudad. ¿Pero es eso lo que está pasando en realidad? Muchas de estas cuestiones tienen una fuerte influencia de la política, las dinámicas de poder y, a veces, la corrupción rotunda. Es probable que encuentre casos de corrupción en casi todas las grandes ciudades de Estados Unidos si busca “corrupción en el desarrollo del suelo” o en el desarrollo económico.

Y los grandes proyectos que requieren tanto subsidio público se terminan aprobando de todos modos, a pesar de la abrumadora evidencia empírica que indica que los megaproyectos, en su mayoría, no dan frutos. Se aprueban de cualquier forma. Mi libro analizará ese tema de manera explícita, mostrando lo que está sucediendo, la dinámica de poder y el desequilibrio de poder que se infiltra en los proyectos de desarrollo económico urbano, y presentando algunas de las señales que debemos buscar, para verlo suceder en cada etapa del desarrollo, y señales de advertencia para que podamos ser capaces de detectarlo.

JG: ¿Hay algo que la haya sorprendido o resultado inesperado durante toda su investigación?

KF: La parte de la corrupción sin duda me sorprendió. Es decir, no soy ingenua, sé que hay corrupción. No me había dado cuenta de lo arraigada que está en nuestras vidas y lo extendida que está, porque no hablamos de ello tan a menudo, en especial en los Estados Unidos. En la literatura, se trata como un problema de los países en vías de desarrollo.

Una gran parte sucede exactamente en mi ámbito de estudio, en el desarrollo del suelo y el desarrollo económico, porque ahí es donde está el dinero, ahí es donde está el poder. Y es más probable que nosotros, capacitados como planificadores, funcionemos como técnicos en estos organismos gubernamentales. Tenemos experiencia técnica, pero en realidad no somos muy buenos para navegar el panorama político.

JG: ¿Qué le gustaría que más gente entendiera sobre el urbanismo, el uso del suelo o el desarrollo económico?

KF: Que están conectados, y eso es realmente importante. Siento que estamos un poco sobreespecializados en distintas cuestiones y que nos aislamos en diferentes categorías.

Una gran parte de lo que hago es tratar de generar conexiones. Por lo tanto, mi trabajo en uso de suelo y planificación medioambiental intenta establecer una conexión entre el uso del suelo para promover la planificación medioambiental y la adaptación costera, lo que también apoya el desarrollo económico, la sostenibilidad social y la equidad en general. Y mi trabajo en corrupción y desarrollo económico en verdad está conectando el desarrollo económico y el desarrollo del suelo con la política urbana y la gobernanza urbana.

No se puede mirar desde una única perspectiva sin tener en cuenta a las demás. El sistema urbano es un sistema integral.

JG: Me intrigó una de las clases que imparte, Informática Urbana. ¿Puede contarme sobre este término y algo del periodismo de datos que han hecho sus estudiantes?

KF: Esta es una clase de pregrado que solo impartí una vez hasta ahora, pero estamos tratando de que nuestros estudiantes puedan usar los datos de manera efectiva para resolver problemas de urbanismo. La clase consta de tres módulos. El primero incluye métodos estadísticos, así como mapeo y análisis espacial, que son muy importantes para la planificación. El segundo módulo se centra en visualización de datos y periodismo de datos, porque la comunicación efectiva [es muy importante]; como planificadores, no solo tenemos que ser capaces de usar los datos, sino que tenemos que pensar en cómo comunicar los datos a nuestra audiencia y a diferentes tipos de audiencias. Es decir, tenemos que visualizar los datos de manera efectiva, mapearlos y contar una historia con los datos.

Y en el último módulo, llevo a mis estudiantes a la vanguardia de los métodos de aprendizaje automático, como la extracción de datos web (web scraping), el análisis de punto de interés (POI, por sus siglas en inglés), la minería de textos y los gráficos interactivos. Todas las novedades a las que, como urbanista, estará cada vez más expuesto: nuevos datos, nuevos métodos, datos en tiempo real que serán muy importantes en la gestión de las ciudades.

La clase del año pasado analizó diferentes barrios en Chicago con el objetivo de observar las diferentes características demográficas y económicas. Y como todos sabemos, no es que sea particularmente impactante, pero sigue siendo muy sorprendente ver a los estudiantes extraer los datos y visualizarlos, para exponer con claridad cuánta disparidad espacial hay en Chicago. Integraron muchas buenas técnicas de visualización que aprendieron en clase para hacer mapas muy efectivos. Y pudieron contar una muy buena historia sobre las fuerzas impulsoras de todos estos fenómenos y las marcadas diferencias que vemos: cuáles son algunas de las políticas y fuerzas sociales detrás y qué pueden hacer los planificadores para analizar esos problemas.

JG: En lo que respecta a su trabajo, ¿qué la mantiene despierta por la noche? ¿Y qué le da esperanza?

KF: Tanto la cuestión del poder político como la del clima. Ambas son las crisis de nuestro tiempo y, en días oscuros, siento que no tenemos esperanza en ambos frentes. El poder político es tan poderoso que a veces pienso en cómo puedo contrarrestarlo. La cuestión climática es un problema enorme que necesita mucha colaboración global, pero cada uno se cuida a sí mismo. Eso es lo que me mantiene despierta por la noche.

Para mí, lo que resulta empoderante es poder hacer algo. Creo que eso es parte de por qué estudio la política de uso de suelo para contribuir a facilitar la adaptación costera a los problemas climáticos y la dinámica de poder y el proceso político en el desarrollo económico urbano. Ambas son formas de mantener la cordura y hacerme sentir que estoy haciendo algo. También hago publicaciones al respecto todo el tiempo para, en primer lugar, concientizar sobre estos temas. Incluso si yo, como individuo, no puedo cambiar las cosas, si más personas se enteran, tal vez pueda llevarlas a la acción, como las de mis estudiantes. Es algo que me enorgullece.

En especial, en lo que respecta a la adaptación costera, sentí que mi trabajo podía generar implicaciones concretas y prácticas que pueden incorporarse directamente en la práctica. Como estoy en conversaciones con los planificadores a cargo de estos programas de transferencia de los derechos de desarrollo, en verdad puedo ayudarlos a ejecutar mejor sus programas. Y, si ese es el caso, puedo ayudar a algunas de estas comunidades a enfrentar el problema del cambio climático un poco mejor, y eso me hace sentir empoderada y con más esperanza para el futuro.


Jon Gorey es redactor del Instituto Lincoln de Políticas de Suelo.

Imagen principal: Kerry Fang, profesora adjunta de Planificación Urbana y Regional en la Universidad de Illinois Urbana-Champaign. Crédito: Foto de cortesía.