Rosario Casanova
Fellows in Focus

Uso ético de los datos geoespaciales para crear una política informada y justa

Por Jon Gorey, September 18, 2026

El Instituto Lincoln ofrece diversas oportunidades para investigadores que se encuentran a inicios o mitad de sus carreras. En esta serie, hacemos un seguimiento de nuestros becarios para conocer más sobre su trabajo.

Con un doctorado en agrimensura, Rosario Casanova se desempeña como presidenta de la Red Académica de las Américas del Comité de Expertos sobre la Gestión Mundial de la Información Geoespacial de las Naciones Unidas (UN-GGIM, por sus siglas en inglés), además de enseñar geomática en la Universidad de la República en Montevideo, Uruguay.

Casanova recibió una beca de posgrado del programa de América Latina y el Caribe (ALC) del Instituto Lincoln en 2005, mientras cursaba su maestría en planeamiento urbano. Siguió colaborando con el Instituto Lincoln, ya que brindó ayuda para coordinar un foro en línea para otros académicos tesistas del Instituto Lincoln, dictó cursos de SIG y fue autora de capítulos sobre el sistema de impuestos a los bienes inmobiliarios de Uruguay en ambas ediciones de Sistemas del impuesto predial.

En esta conversación, que se ha editado por motivos de longitud y claridad, Casanova analiza cómo los datos geoespaciales pueden ayudar a basar las decisiones políticas en la realidad, por qué se necesita un conjunto de estándares éticos sólidos para gobernar la práctica y por qué le gusta ver dramas coreanos.

JON GOREY: ¿Cuál es el enfoque de su trabajo, incluida su función en el Comité de Expertos sobre la Gestión Mundial de la Información Geoespacial de las Naciones Unidas (UN-GGIM)?

ROSARIO CASANOVA: Soy profesora hace 32 años en la Universidad de la República, una universidad pública. Y me di cuenta de que hay más por hacer. Quería crear redes y no gastar recursos financieros para crear lo mismo una y otra vez en distintos lugares, aprender lecciones de los demás y no comenzar de cero en cada oportunidad.

Me convertí en la primera mujer en ser directora del Instituto de Agrimensura de Uruguay. Una de mis amistades fue una de las fundadoras del UN-GGIM, y estaba iniciando una red académica de las Américas; mi universidad se convirtió en uno de los miembros, y yo soy la representante. Una vez más, se trata de conectar mundos, y estoy tratando de conectarme con otro de mis roles, que es copresidir [la comisión de educación profesional] en la FIG, la Federación Internacional de Agrimensores. No son solo agrimensores, también hay profesionales del suelo. Después del primero de enero, seré la presidenta.

También soy asesora en el Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial en Uruguay, donde brindo apoyo a las personas locales encargadas de tomar decisiones con información que incluye indicadores de los ODS [objetivos de desarrollo sostenible]. Porque creo que uno de los principales desafíos para los diferentes gobiernos locales es supervisar lo que está sucediendo. Con los indicadores de los ODS, uno cuenta con la metodología acordada por todos los países de la ONU, por lo que puede usarlos para identificar, por lo menos, lo que sucede localmente con el acceso al transporte público, la calidad del agua o el aire, entre otros ejemplos. Se desea medir, o supervisar, lo que sucede. Y yo les doy la herramienta para entender lo que sucede. Solo se trata de intentar apoyarlos, darles las herramientas, hacerles pensar que quizás pueden hacer algunos cambios para mejorar o lograr sus propios objetivos.

JG: ¿En qué tipo de proyectos está trabajando ahora o en cuáles le gustaría trabajar a futuro?

RC: Hice una publicación sobre el uso ético de la información espacial. Con FIG, estamos lanzando un modelo ético para la profesión y un programa educativo para incluir en los planes de estudio a fin de capacitar a los estudiantes universitarios en el uso ético de la información geoespacial. Porque es un tema que me preocupa bastante. En nuestra encuesta, el 81 por ciento de las instituciones gubernamentales no tienen estándares para el uso ético de los datos geoespaciales. Y, en las universidades, muchos dijeron que no recibieron ninguna clase, lección, ni nada sobre ética. Entonces, desde nuestro punto de vista, como universidad, deberíamos decir algo.

Así que preparamos una publicación con personas de todo el mundo y tenemos 10 u 11 principios. Y tenemos diferentes temas, porque también se trata de cómo trabajar. Por ejemplo, como agrimensores, vamos a un área rural u otro lugar y, a veces, no involucran a las mujeres en esa tarea. Eso es segregación, tenemos que decirlo en voz alta y también desde el punto de vista de la importante institución global que es la Federación Internacional de Agrimensores.

Y uno de los principios es proteger a las comunidades vulnerables. Por ejemplo, hay casos en los que la ubicación de los recursos podría poner en peligro un asentamiento informal indígena, por lo que debemos asegurarnos de que esa información se presente de manera adecuada, para no causar ningún daño.

Con la IA, se puede usar, pero uno es responsable de esa información. Y otro tema es cómo presentar un producto propio. Por ejemplo, si creo un mapa donde las carreteras y todo está en color verde, si lo mira desde lejos y todo es verde, dirá: “Es genial, tienen calles en buen estado”. Pero si señalo, en una pequeña leyenda, que el verde indica un mal estado, no todos leerán la leyenda y podrían interpretar algo totalmente diferente. Estamos acostumbrados a usar el rojo y el amarillo, los colores de los semáforos [para señalar áreas problemáticas o puntos críticos]. Eso también es ética. Hay un libro importante sobre esto llamado Cómo mentir con mapas.

JG: ¿Cuáles son algunas de las cosas que puede medir y analizar con herramientas geoespaciales?

RC: Una de las principales capacidades de los datos espaciales es visibilizar lo que uno desconoce.

Tiene todos los datos en sus manos, puede tener diferentes capas, puede ver una o puede verlas todas juntas, y también puede ver las conexiones. Por ejemplo, si desea decidir dónde ubicar una estación de autobuses o dónde ubicar un parque, puede ver a las personas que viven en la zona. ¿Hay gente joven? ¿Lo usarán? ¿Hay personas mayores? ¿Entonces se necesita un parque más accesible? Tiene toda la información en sus manos. Solo tiene que hacer las preguntas correctas y tendrá la información.

Con la observación satelital, se puede ver la calidad del agua, el tipo de cobertura del suelo, si hay cultivos, áreas naturales; se tiene un modelo del suelo de lo que está sucediendo. Porque todo lo que sucede se relaciona con la ubicación. Entonces, puede entender el comportamiento, lo que sucede en diferentes lugares, por qué las personas se trasladan de un lugar a otro. Y también puede identificar si, por ejemplo, es una cuestión de criminalidad o algo así. Y, si ya lo sabe (porque ya estudió, analizó y comprendió lo que sucede) y tiene este punto de criminalidad que hará que la gente se traslade a otro lugar, puede elaborar un plan antes de que eso suceda. Todo está conectado con la ubicación. Cada decisión que tome, ya sea en el gobierno o en el sector privado, está relacionada con el lugar.

Cuando identifica el problema, está ganando. Porque puede pensar: “Está bien, tenemos que encontrar una solución”. Pero primero debe identificar qué representa un problema o un desafío. Y luego, algo que para mí es muy obvio, pero a veces no está tan claro, es que en el centro de cada una de las políticas y decisiones se encuentran las personas. Deben estar en el centro de las decisiones que se tomen sobre ellas.

JG: ¿Cómo han cambiado esas herramientas o tecnologías geoespaciales en los últimos 20 años?

RC: Puede trabajar con mucha información de una manera más rápida. En la universidad, solíamos dejar la computadora funcionando durante toda la noche y, al día siguiente, llegábamos a las 8 de la mañana y todavía estaba procesando. Y era solo una imagen. Llevaba mucho tiempo. Y lo que se puede hacer ahora es increíble… Cada cosa que sucede en el suelo tiene una firma espectral específica. Entonces, por ejemplo, este tipo de árbol tendrá esta firma, aquel tendrá una diferente. Con esa información, puede entrenar el programa o la IA para hacer esa clasificación. Por supuesto, hay que verificarla, porque siempre debe validarla.

JG: ¿Cuáles son algunos de los grandes desafíos a nivel nacional o internacional, donde el uso de datos geoespaciales puede ayudar a lograr mejores resultados?

RC: En el caso de las personas que viven en lugares insalubres, asentamientos informales o zonas donde están en riesgo, los gobiernos deben ser conscientes de que es un lugar vulnerable y no debería haber personas viviendo allí. Cada ciudad debería haber identificado las zonas donde no se debería permitir que vivan las personas, debido a la vulnerabilidad a las inundaciones, la radiación bajo el suelo o en el aire, o lo que sea. Hay muchos lugares donde las personas no deberían estar viviendo. Ese es uno de los problemas principales importantes: identificar cuáles son los lugares más vulnerables donde, desde el punto de vista del gobierno, no se debería permitir el ingreso de empresas, inversionistas, el sector privado, ni personas en situación de pobreza. Es decir, es bastante importante saber qué sucede en el suelo del que está a cargo. Desde el punto de vista del gobierno, es importante contar con esa información para respaldar decisiones basadas en evidencia.

Gracias a Lincoln, veo las cosas a través de los ojos de la economía del suelo. Cuando fui a uno de los estados, algunas personas vivían en una zona cercana al río, donde se inundaba. Y [los funcionarios locales] decían: “No pagan impuestos porque están en esa zona”. Les dije que tenían que hacer que paguen un 300 por ciento más para que no quisieran quedarse allí. Déjenlos vivir en otro lugar, donde tengan la infraestructura y los servicios, y pueden decirles que, si se mudan a ese lugar, no pagarán impuestos durante cinco años. Esa es la economía del suelo. Si no ve con esos ojos, nunca entenderá el comportamiento que ocurre en sus ciudades.

A veces, me pongo bastante ansiosa por la falta de conocimiento sobre eso. Pero ahora, algunas de las personas que están a cargo del liderazgo de alto nivel [en Uruguay], por ejemplo, tanto la ministra de Vivienda y Ordenamiento como la directora nacional de Ordenamiento Territorial son exalumnas de Lincoln. Por lo tanto, cuando les hablo sobre la relevancia de la economía del suelo y los mercados de suelos urbanos, lo entienden.

JG: ¿Tiene un mapa favorito? ¿O una visualización de datos que haya visto y que le pareció que era un gran uso de los datos espaciales?

RC: Hubo un proyecto que estaba en Braille, para las personas no videntes, que fue bastante increíble. Trataba de cerrar los ojos porque se podían tocar los contornos. Los que más me gustan en cuanto a cartografía y mapas son los antiguos. Tienen una caligrafía extremadamente detallada, parecen una obra de arte. Son increíbles.

JG: ¿Cuál es un excelente libro o programa de televisión que haya leído o visto hace poco y pueda recomendar?

RC: Cuando leo, siempre leo libros técnicos y empiezo a pensar en cómo conectarlo con mis futuras actividades con la FIG. Y, luego, dejo el libro. Vuelvo a la computadora para trabajar. Mi mente trabaja mucho. Así que, a veces, solo necesito sentarme y ver programas coreanos. Es muy relajante porque todos sonríen, solo se trata del amor y todo es feliz. Es mi momento de relajación. Y también me encantan las experiencias de supervivencia, donde tienen que ir al medio de la nada con las manos vacías.


Jon Gorey es redactor del Instituto Lincoln de Políticas de Suelo.

Imagen principal: Rosario Casanova, presidenta de la Red Académica de las Américas del Comité de Expertos sobre la Gestión Mundial de la Información Geoespacial de las Naciones Unidas (UN-GGIM). Crédito: Jon Gorey