Una meditación cartográfica

Mapear la cuenca del río Colorado en el s. XXI

 

El nuevo mapa de la cuenca del río Colorado del Centro Babbitt está disponible sin costo en formato PDF descargable y en papel

 

¿Dónde está la cuenca del río Colorado? Cualquier principiante que aventure una somera búsqueda en Google se sorprenderá, y quizás se frustre, se confunda o un poco de ambas: no hay una respuesta sencilla a esa pregunta. El río Colorado serpentea por siete estados de los Estados Unidos y dos de México, y ofrece sus recursos a más de 40 millones de personas y 18.200 kilómetros cuadrados de campos agrícolas en el camino. Es una de las vías fluviales más complejas en cuanto a geografía, historia, política y cultura. De esto resulta que no sea sencillo crear un mapa preciso de la cuenca (la amplia superficie del suelo que drenan el río y sus afluentes).

Los mapas de la región que más se usan son muy variados, incluso en detalles básicos como los límites de la cuenca, y casi ninguno sigue el ritmo de la realidad cambiante: por ejemplo, que la vía fluvial está sobreexplotada y ya ni llega a su desembocadura en el mar. En el Babbitt Center, empezamos a oír un punto en común al trabajar con las partes interesadas del oeste del país para integrar la planificación y el agua: en repetidas ocasiones, la gente destacaba los errores en los mapas disponibles y sugería que se podrían tomar decisiones de gestión hídrica más efectivas si se intentara corregirlos. Pero parecía que nadie tenía la capacidad de hacerlo. Así, con la ayuda del flamante Centro de Soluciones Geoespaciales del Instituto Lincoln, nos embarcamos en un proyecto propio de mapeo.

Nuestro mapa de la cuenca del río Colorado, revisado por colegas, se acaba de publicar y se incluye en esta edición de Land Lines. Pretende corregir varios errores comunes en los mapas populares y, a la vez, ser un recurso actualizado para gestores hídricos, dirigentes de tribus y otras personas que se enfrentan a problemas cruciales relacionados con el crecimiento, la gestión de recursos, el cambio climático y la sostenibilidad. Es un mapa físico-político de toda la cuenca del río Colorado, que incluye la ubicación de los 30 pueblos tribales con reconocimiento federal; diques, embalses, canales y desvíos de y hacia otras cuencas; áreas de protección federal; y vías fluviales naturales con indicadores de caudal intermitente durante el año. Pondremos el mapa a disposición de forma gratuita, con la esperanza de que sea un recurso de consulta frecuente, tanto dentro de la cuenca como fuera de ella.

Desafíos, decisiones y criterios

Los mapas tienen pocas palabras, pero dicen mucho. Todos son subjetivos de alguna manera y afectan el modo en que la gente percibe ciertos lugares y fenómenos, y cómo piensa en ellos.

En el proceso de revisión de colegas del nuevo mapa, alguien nos preguntó si el objetivo era mostrar la cuenca “natural” o la moderna; es decir, la fabricada y definida según la ley. Esta pregunta, que parece sencilla, suscitó varios interrogantes fundamentales sobre qué es o qué sería en realidad una cuenca “natural”. Esto nos recordó el eterno dilema de los defensores de la restauración ecológica: ¿cuál es el estado pasado al que deberíamos intentar regresar?

En el caso del Colorado, la pregunta es: ¿cuándo fue “natural” la cuenca? ¿Antes de construir la represa Hoover, en la década de 1930? ¿Antes de erigir la represa Laguna, la primera que construyó el gobierno de los Estados Unidos, en 1905? ¿En el siglo XVIII? ¿Hace 500 años? ¿Hace un millón de años? En una era en que la dupla humano-naturaleza evolucionó y permite comprender mucho mejor los sistemas socioecológicos, es difícil responder estas preguntas.

Este dilema nos inquietó un buen tiempo. Por un lado, representar una cuenca “natural” prehumana es prácticamente imposible. Por el otro, sentíamos el impulso de representar más los aspectos previos a las represas de lo que solemos ver en los mapas convencionales, en los que, en general, se opta por el límite según los artilugios gubernamentales de los siglos XIX y XX.

Al final, luego de varias sesiones de revisión internas y externas, acordamos una representación que no intenta resolver la tensión entre lo “natural” y lo “humano”. Incluimos infraestructura, que muestra a las claras la naturaleza tan artificial de la cuenca actual. También incluimos la cuenca del Saltón y la de Laguna Salada, dos depresiones topográficas formadas por el Colorado. Ninguna forma parte del curso fabricado de hoy, y se suelen excluir de los mapas de la cuenca. No elegimos mostrarlas porque esperamos que el río Colorado se salga del canal en algún momento, ni porque pretendamos representar con exactitud cómo era el delta antes del siglo XX. Según lo que investigamos, el fenómeno de El Niño de la década de 1980 tuvo tal magnitud que el agua del delta inundado llegó al lecho seco del Laguna Salada, al punto que allí se pudo realizar pesca comercial. Por su parte, la gestión medioambiental del mar de Saltón, que está tan contaminado, es un dilema que ha aparecido en los últimos debates sobre el futuro de la gestión del Colorado. Estas zonas no son irrelevantes en lo político y lo hidrológico.

Nuestro mapa no pretende responder todas las preguntas sobre la cuenca. De muchas formas, nuestra contribución a la cartografía del río Colorado resalta las tensiones no resueltas que definen este sistema fluvial y seguirán impulsando el diálogo sobre la gestión y la conservación hídricas en la cuenca del río Colorado.

No hay una definición simple de la cuenca del río Colorado. Quizás ese sea el mensaje subyacente más importante de este nuevo mapa.

 

Para encargar un mapa o descargar el PDF, visite www.lincolninst.edu/publications/maps-infographics/map-colorado-river-basin. Para explorar nuestro StoryMap del río Colorado, visite www.lincolninst.edu/research-data/data/co-river-storymap.

 


 

Zachary Sugg es gerente sénior de programa en el Centro Babbitt para Políticas de Suelo y Agua.

 


 

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