Jessica Bremner, assistant professor of urban geography at California State University, Los Angeles
Fellows in Focus

Personas, territorio y poder: un análisis sobre cómo las políticas de suelo y agua modelan la injusticia espacial

Por Jon Gorey, Junho 25, 2026

El Instituto Lincoln ofrece varias oportunidades para investigadores que se encuentran a inicios o mitad de sus carreras. En esta serie, hacemos un seguimiento de nuestros becarios para conocer más sobre su trabajo.

Hace seis años, Jessica Bremner se preparaba para pasar un año en Brasil estudiando cuestiones de vivienda con una beca Fulbright. Estaba previsto que partiera a fines de marzo de 2020.

“Sabemos lo que sucedió, todo se cerró, así que necesitaba un cambio”, dice Bremner, que ahora es profesora asistente de geografía urbana en la Universidad Estatal de California, Los Ángeles. Recurrió a su experiencia anterior: Bremner, una urbanista capacitada, había pasado varios años como directora de planificación para la Kounkuey Design Initiative, trabajando en diseños comunitarios para espacios públicos en el Valle de Coachella, California. “Como yo tenía tanta historia en Coachella y comprendía el sector del valle oriental de Coachella, en particular, algunos de los problemas que había visto allí en torno a la desigualdad hídrica se volvieron la idea central de la disertación”, explica Bremner.

Con el apoyo de una beca de tesis del Centro Babbitt, que brinda asistencia a estudiantes de doctorado para investigar la sostenibilidad y la resiliencia hídrica, Bremner examinó la historia del despojamiento hídrico a los indígenas, una forma oculta, pero no menos dañina, de despojo del suelo, que impulsó el asentamiento colonial y el crecimiento agrícola en el Valle de Coachella.

Su investigación, publicada en el Journal of Political Ecology en 2024, identificó la práctica de la sobreexplotación de aguas subterráneas como una forma poco estudiada y sistemática de despojo, además de prácticas como el acaparamiento, la reasignación o el desvío del recurso. “El asentamiento exitoso de la población blanca en el Valle de Coachella solo podía ocurrir a través del despojamiento hídrico a los indígenas”, escribió Bremner en el documento, y señaló que “la sobreexplotación de aguas subterráneas no es solo una característica del colonialismo de los primeros colonos estadounidenses en el Valle de Coachella, sino un fenómeno en curso”.

En esta conversación, que se ha editado por motivos de longitud y claridad, Bremner explica por qué una buena participación de la comunidad debería permitir un cambio en las estructuras de poder (pero rara vez lo hace), comparte una lección que aprendió de sus estudiantes y describe por qué comprender las relaciones entre el territorio, las personas y el poder es esencial para reparar cualquier tipo de injusticia.

JON GOREY: ¿Cuál es el enfoque general de su trabajo?

JESSICA BREMNER: Mi enfoque general se centra en la justicia espacial y las desigualdades espaciales. Antes de hacer la investigación del Centro Babbitt, me había centrado mucho más en cuestiones de vivienda. Y en el Valle de Coachella, la vivienda está muy relacionada con los problemas del agua: su calidad, su escasez y la desigualdad para acceder a ella.

Comencé a trabajar en el Valle de Coachella en 2011, cuando trabajaba para la organización Kounkuey Design Initiative. Nos invitó otra organización que tiene una historia mucho más extensa en el Valle de Coachella, que había estado trabajando con los parques Polanco [comunidades de trabajadores agrícolas informales que incluyen hasta 12 casas móviles] en muchos de sus problemas de calidad hídrica. Nos invitaron a trabajar con ellos en este parque [casa móvil] de 100 hogares en el este del Valle de Coachella. Habían quedado a cargo del parque después del propietario anterior a fin de mejorar las condiciones de vivienda y, mientras tanto, nos invitaron a ayudar a encabezar un proceso de diseño con la participación de la comunidad para este espacio público central. Así es como me encontré, por primera vez, con estas preguntas sobre el agua en el valle.

Los colonos que llegaron al suroeste tenían una visión particular de cómo funciona el agua de los estados del este… por lo que los usos y las políticas surgieron de esta disparidad geográfica en el funcionamiento hídrico. Hay una sincronía histórica muy interesante entre el momento en el que se desarrolló el área y lo que estaba sucediendo a nivel federal en términos de inversión en infraestructura. Esto permitió que el consumo del agua aumentara mediante esta infraestructura de acaparamiento hídrico.

JG: ¿En qué está trabajando ahora o en qué espera trabajar a continuación?

JB: Estoy trabajando en algunas extensiones de ese proyecto. Una parte de ese trabajo giró en torno a esta disparidad entre la regulación del uso del suelo y la del uso del agua, por lo que en verdad me interesa analizarlo en el nivel de las políticas públicas. En el nivel del planeamiento urbano, no estamos pensando en el agua al tomar decisiones de zonificación: le corresponde al distrito de agua informarnos si hay suficiente agua para un uso determinado, ¿verdad? Muchos están considerando el uso del agua de los centros de datos, y ese no es mi sector. Pero, sin duda, veo que está recalcando la deficiencia en cómo zonificamos los usos y la relación entre esos usos y el agua.

El sistema [de la Universidad Estatal de California] tiene lo que se denomina CSU Water, que es una red de investigadores en todo el sistema de CSU que trabajan en diferentes temas relacionados con el agua en el estado, y yo soy una representante del campus para esa red. Así que, espero seguir trabajando en colaboraciones multidisciplinarias en torno al agua en California y, en particular, aprovechar los proyectos en curso sobre el acceso al agua. También estoy considerando volver a la investigación en los sectores de la vivienda, las desigualdades en la vivienda, la accesibilidad económica y la informalidad, en particular, la informalidad en California.

Niños saltan la cuerda en un escenario en el espacio público en el parque de casas móviles de St. Anthony, en el Valle de Coachella.
Un nuevo escenario para eventos en el espacio público de reunión en el parque de casas móviles de St. Anthony, en el Valle de Coachella, también funciona como un espacio de juego para niños. Crédito: Kounkuey Design Initiative, 2014.

JG: Su trabajo con Kounkuey Design Initiative estuvo muy impulsado por la comunidad. ¿Puede hablar sobre la importancia de la participación comunitaria en el trabajo de políticas y el planeamiento?

JB: Tengo una relación un tanto compleja con la participación comunitaria, más que nada porque creo que la participación de la comunidad tiene un increíble valor cuando es profunda y prolongada (prolongada en el tiempo y profunda en cuanto al tipo de participación), y cuando en verdad se trata de un cambio en el poder. Lamentablemente, la mayor parte de la participación que tenemos en el planeamiento urbano es breve y superficial, y no implica ningún tipo de cambio en el poder de tomar decisiones.

Eso sí sucede en el nivel de la organización comunitaria, como los proyectos en los que he trabajado y en los que han trabajado otras organizaciones comunitarias, donde uno se basa más en el lugar, se involucra con los miembros de la comunidad, hace un trabajo de organización real y permite que las decisiones se tomen a través de debates iterativos, y posibilita que los miembros de la comunidad en verdad tomen decisiones, y luego, como alguien que tiene poder en un proyecto, por ejemplo, permite que esas decisiones se tomen y no las cambia. Es un proceso increíblemente poderoso que en verdad no hacemos en nuestros procesos formales de participación en el gobierno.

JG: ¿Ha descubierto algo sorprendente o contrario al sentido común en su investigación?

JB: Casi todo, en muchos sentidos, fue inesperado, excepto lo que yo sabía que existía, que era la desigualdad. Para algunas de las preguntas sobre el crecimiento y el despojo del agua… la realidad es que no había pensado mucho en ello antes del trabajo y, tal vez, debería haberlo hecho.

JG: ¿Qué aspecto de la injusticia espacial o la geografía cultural le gustaría que más personas entendieran?

JB: Termino estructurando muchas de mis clases en torno a la relación entre las personas, el territorio y el poder, y cómo eso en verdad estructura los lugares en los que vivimos, y cómo esas relaciones varían según el contexto local. Ser capaz de entender cuáles son esas relaciones es realmente importante si tiene interés en promulgar algún tipo de movimiento para reparar cualquier injusticia, ya sea social o espacial. Se necesita entender cuál es la relación entre el territorio, las personas y el poder.

JG: ¿Hay algo que usted, a su vez, haya aprendido de sus estudiantes?

JB: Solo la importancia de la comunicación y, para mí, recordar que, si alguien no entiende lo que se dice, no es su culpa, es mi culpa. Si no entienden por completo, eso significa que la orientación que doy debe ser mejor, o que falta información básica o fundamental que, por lo tanto, debo agregar a toda conversación que tengamos. Solo un recordatorio de que no todos llegamos a una cuestión desde el mismo nivel, por lo que en verdad se trata de, en primer lugar, llevar a todos a una especie de base compartida de conocimientos básicos para poder tener cualquier tipo de debate preciso y centrado.

JG: En lo que respecta a su trabajo, ¿qué la mantiene despierta por la noche? ¿Y qué le da esperanza?

JB: Siempre me quedo despierta por la noche pensando en cómo puedo estructurar el aula para que los estudiantes puedan elaborar y compartir sus opiniones en un entorno productivo y discursivo, porque es muy difícil que las personas se sienten y debatan un artículo de una revista o un concepto más amplio.

Y tengo esperanza porque entro en el aula al comienzo del semestre y los estudiantes están en los escritorios en silencio, con la mirada clavada en los teléfonos y las luces apagadas y, al final del semestre, entro en el aula y están sentados en grupos, hablando y teniendo debates animados, e incluso hace que piense “No debería comenzar la clase todavía porque no quiero interrumpir esa interacción entre ellos”.

JG: ¿Cuál es el mejor libro que ha leído últimamente o el mejor programa de televisión que ha visto?

JB: Solía leer, pero desde la disertación, uno ya no lee. Hablé con alguien y me dijo: “Me llevó cinco años después de la graduación volver a leer novelas”. Pero dos programas que me entusiasma volver a ver son Drops of God y Ted Lasso. Ted Lasso en particular es un antídoto muy agradable para el momento que vivimos. Así que estoy esperando el regreso de Ted Lasso para poder obtener una nueva suscripción mensual y verlos a los dos.


Jon Gorey es redactor del Instituto Lincoln de Políticas de Suelo.

Imagen principal: Jessica Bremner, profesora asistente de geografía urbana en la Universidad Estatal de California, Los Ángeles. Crédito: Foto de cortesía.