Mensaje de la presidenta de la Junta Directiva y el presidente

Unas palabras de la presidenta del Instituto Lincoln, Kathryn J. Lincoln:

Cuando mi padre, David C. Lincoln, fundó el Instituto Lincoln de Políticas de Suelo en 1974, su propósito estaba claro. Al igual que mi abuelo antes que él, creía que fomentar una mejor comprensión de la economía urbana, los impuestos y el suelo “garantizaría que más personas tengan las mismas oportunidades, al margen del lugar que ocupan en el terreno de la vida”. Más de 50 años después, el Instituto Lincoln mantiene su compromiso con la meta de mejorar el acceso a las oportunidades a través de las políticas de suelo. En los primeros años de nuestra sexta década, no podría estar más feliz de que Robert Puentes tome las riendas como el sexto presidente.

Rob, un urbanista veterano que, en el último tiempo, se desempeñó como dirigente de Brookings Metro y el Eno Center for Transportation, afirma que el suelo es parte de su ADN. Comparto el sentimiento (no podría ser de otra manera, dadas mis raíces) y espero trabajar de cerca con Rob en esta nueva etapa dentro de la familia del Instituto Lincoln. En este, el primer Mensaje del presidente, comparte su perspectiva sobre por qué este es un momento fundamental para el Instituto Lincoln, las políticas de suelo y las comunidades de todo el mundo.


 

Es un honor para mí unirme al Instituto Lincoln de Políticas de Suelo como el nuevo presidente y director ejecutivo. La oportunidad de dirigir una institución con un legado tan distinguido en la mejora de la educación, la investigación y la aplicación de políticas de suelo llega en un momento fundamental para las comunidades de los Estados Unidos y todo el mundo. Se les pide a los dirigentes locales que hagan más con menos, y el papel del Instituto Lincoln como un recurso confiable y no partidista es más esencial que nunca.

Durante toda mi carrera, trabajé en la intersección del uso de suelo, la infraestructura y la urbanización metropolitana: donde las comunidades enfrentan sus desafíos más importantes. Desde dirigir el programa de Brookings Institution sobre ciudades y áreas metropolitanas hasta desempeñarme como presidente del Eno Center for Transportation, me centré en desarrollar soluciones basadas en datos y evidencia para resolver los problemas que priorizan los dirigentes locales: una mejor accesibilidad para todos los residentes, un clima más saludable, y una economía más fuerte y equitativa. Estas prioridades se alinean directamente con la misión del Instituto Lincoln de integrar las políticas de suelo con la justicia social, las oportunidades económicas y la sostenibilidad medioambiental.

Las políticas de suelo determinan cómo la gente vive su vida diaria: cómo van al trabajo, encuentran vivienda, acceden a servicios y se conectan entre sí. Determinan la capacidad de pago de viviendas, el desarrollo económico, la salud medioambiental y la resiliencia ante el cambio climático. Como comisionado de planificación local en Virginia, vi de primera mano cómo la zonificación restrictiva perpetúa la segregación y limita las oportunidades, y cómo las decisiones fragmentadas sobre el uso de suelo profundizan la vulnerabilidad climática. Pero también vi lo que se vuelve posible cuando las comunidades capturan el valor del suelo y conectan las políticas de suelo con la inversión en infraestructura, las estrategias de vivienda y la planificación regional. Esta perspectiva integrada guiará mi liderazgo en el Instituto Lincoln, donde nuestro trabajo debe superar las divisiones tradicionales entre disciplinas y sectores: conectar a planificadores con profesionales del transporte y administradores del agua, a expertos en finanzas públicas con agencias de desarrollo, y a profesionales locales con responsables de formulación de políticas estatales y regionales, porque los desafíos actuales son demasiado complejos para abordarlos de forma aislada.

Al asumir esta función, preveo varias prioridades clave para impulsar el avance del instituto.

En primer lugar, debemos seguir fortaleciendo el fundamento empírico para una política de suelo sólida. Esto implica producir investigaciones rigurosas y accesibles que ayuden a los profesionales a comprender qué funciona, por qué funciona y cómo adaptar los enfoques exitosos a sus contextos locales. El Instituto Lincoln siempre fue un referente en la generación de conocimiento, y construiremos sobre estos cimientos al participar directamente en nuevos debates sobre políticas, aquí y en el extranjero, donde nuestra experiencia puede aportar rigor e independencia a las conversaciones nacionales relevantes.

En segundo lugar, debemos expandir nuestro rol como conciliadores y conectores, mientras respondemos a la realidad de los profesionales. Las soluciones innovadoras surgen cuando se unen personas de diferentes contextos y sectores, y el Instituto Lincoln está en una posición única para crear espacios (físicos y virtuales) para profesionales, investigadores, responsables de formulación de políticas y líderes comunitarios a fin de desarrollar asociaciones duraderas.

En tercer lugar, debemos hacerle frente al análisis de la equidad. Con demasiada frecuencia, las políticas de suelo representan una herramienta de exclusión y despojo. No podemos cambiar la historia, pero podemos asegurarnos de que las decisiones actuales sobre políticas de suelo creen oportunidades en lugar de perpetuar la desigualdad, una tarea que recae cada vez más en los estados, las localidades y las instituciones no partidistas como el Instituto Lincoln. Esto implica centrar las experiencias y el conocimiento de las comunidades marginadas por políticas de suelo anteriores, examinar los efectos distributivos de las propuestas de políticas y apoyar a los profesionales que trabajan para promover la equidad en sus comunidades.

En cuarto lugar, debemos tener una participación más directa con el cambio climático. Las decisiones sobre el uso del suelo son fundamentales tanto para la mitigación como para la adaptación, ya sea que eso signifique vincular los planes de desarrollo con la demanda de agua, permitir un crecimiento orientado al transporte público que reduzca las emisiones de los vehículos o implementar soluciones basadas en la naturaleza, en especial, en áreas vulnerables al clima. El Instituto Lincoln no solo debe ayudar a los profesionales a transitar esta complejidad, sino también contribuir a cubrir las deficiencias al brindar la investigación, las herramientas y las redes de pares que las comunidades necesitan para actuar con confianza.

En quinto lugar, debemos asegurarnos de que nuestro ámbito de trabajo se beneficie de la asociación transformadora con Claremont Lincoln University (CLU, por su sigla en inglés). A través de los programas de grado de CLU y la iniciativa Lincoln Vibrant Communities, esta colaboración abre nuevas puertas para fortalecer el trabajo de los profesionales en el terreno. No solo ofrecemos información valiosa sobre la investigación: brindamos las habilidades, las credenciales y las redes necesarias para impulsar un cambio duradero. Y, a medida que evolucionen nuestras ofertas de educación (aprendizaje digital en expansión, asistencia técnica y aprendizaje entre pares), los profesionales contarán con recursos cada vez más relevantes, accesibles y de aplicación inmediata a su labor diaria.

Reconozco la ambición de esta agenda y asumo esta función con claridad sobre las oportunidades y los desafíos que se avecinan. Siento un profundo honor por la confianza que la Junta Directiva del Instituto Lincoln depositó en mí y me comprometo a mantener los más altos estándares de ética, equidad y transparencia, tal como lo han expresado generaciones de la familia Lincoln, en todos los aspectos de mi trabajo.

Estas cuestiones son muy personales para mí. Crecí en una familia de obreros y comprendo el valor que tiene el trabajo: es el camino fundamental para salir de la pobreza. Fui el primero de mi familia en asistir a la universidad y sé, de primera mano, lo transformadoras que pueden ser las oportunidades educativas de calidad. Durante toda mi vida, mantuve un profundo aprecio por el lugar y la enorme importancia de cómo se usa, grava y administra el suelo. Estas experiencias personales fundamentan mi convicción de que las políticas de suelo son demasiado importantes para dejarlas solo en manos de los especialistas. Afectan a todos; por eso, nuestro trabajo debe ser accesible, práctico y estar conectado con los desafíos reales que enfrentan las comunidades a diario. Me comprometo a garantizar que el Instituto Lincoln siga siendo un recurso confiable para investigadores y profesionales, una fuente vital de conocimiento para los responsables de la formulación de políticas y un catalizador para un cambio positivo en las comunidades de todo el mundo.

Estoy ansioso por trabajar con el talentoso personal del Instituto Lincoln y nuestra extensa red de colaboradores y profesionales en todo el país y el mundo. En conjunto, podemos impulsar políticas de suelo que construyan comunidades más inclusivas, sostenibles y prósperas para todos.

Kathryn J. Lincoln, presidenta de la Junta Directiva
Robert Puentes, presidente y director ejecutivo